sábado, 24 de julio de 2010

Viajero sin destino



Cogí mi barca y me fui. Buscaba la Atlántida, Ítaca o Macondo, lugares idílicos que habitaban en mi mente, que aún no sé siquiera si existen.

Cogí mi barca y me fui. Huía, no sé de qué -ni de quién- pero buscaba con anhelo aquello que se esconde al otro lado del horizonte, donde no llegan las miradas.

A veces optaba por nadar, necesitaba que la mar y el salitre purificaran cada poro de mi cuerpo. A ratos, en cambio, prefería que la proa de mi embarcación rompiera con fuerza cada ola que se cruzaba en nuestro destino, el cual era incierto.

Huía, repito, y aún no sé por qué. Apático, quizás, por una sociedad errante o un ego dubitativo.

Por un mundo dominado por rateros y mentirosos, que consiguieron que aborreciera la figura heroica del ladrón, esa que tanto alabé.

Una ciudad sencilla, dormida, con una farsante por alcalde. Capaz de cambiar cada verano de discurso. Presumiendo un año sobre la construcción de un puente ficticio y exigiendo -al siguiente- que sus vasallos se movilicen, pues dicho proyecto faraónico no era de su competencia, sino del enemigo. Hipócrita, en definitiva.

Por ello huía. Llenaba mis ojos de infinitos atardeceres, siempre rodeado de agua salada. Una estampa que, sin duda, era más sincera que cualquiera vista anteriormente en tierra.
Me fui por culpa de un planeta donde el esclavismo se esconde bajo el nombre de neoliberalismo, paralelismo que disfraza la magnitud del capitalismo, el cual nos metió en la crisis y saldrá de ella reforzado.

Un Gobierno de derechas que escupe en el significado de las palabras obrero y socialista. Populares vacíos en cuanto contenido, pero impregnado y rebosantes de odio y hambre de poder. Y una izquierda que por desgracia no sé si actualmente existe. Una izquierda que me engañó, que me dijo estar unida cuando todo era mentira. Ocultó su falta de ambición bajo la apatía del pueblo y -aún hoy- sigue ligada a corruptos sindicatos, en lugar de gritar: “a las armas camarada”, que aquel Mayo del 68 no nos queda tan lejos. Frustración que tardaré en superar.

Pero a quién quiero engañar, no escapé por ellos, pues no siento miedo, sino odio. Y precisamente esa amarga sensación de ridículo sentimiento, ese repulsivo sabor a rabia fue la que me empujó a la mar.

La percepción de vacío que inundaba cada noche mi cabeza, que me golpeaba y me recordaba un futuro incierto. Mi historia cambió y no volverá el tiempo que anhelo.
La realidad tiene forma de lobo y los inútiles como yo capaces de dañar –con intención o sin ella- a las personas que le importan no tienen futuro ahí fuera.

Apáticos ilustrados que intentamos limpiar la conciencia y pecados con un artículo de opinión, creyendo –encima- que por escribir unas líneas ya hemos cumplido con nuestra gente y nuestra alma. Tan hipócritas como ellos.

Por todo ésto huí, y volvería a hacerlo, sino fuera porque cuando llegué con mi barca a aquel destino no me esperaba Macondo. Sólo había un ordenador, sobre una mesa, donde redacté una hoja. Página que será leída por pocos, valorada por menos y entendida por nadie. A pesar de que en ella no deposité mis ideales, sino mi vida.

domingo, 23 de mayo de 2010

Pamplinas variadas


Me dijo un dominicano, con ilusión y tristeza, que en el palacio nacional se hayan enterrados todos los héroes de la patria. Allá mismo, junto a los restos, permanecen intactas varias tumbas vacías. El motivo es claro, “aún quedan héroes por venir”.

Aunque como él comentaba: los que dicen ahora ser superhombres lo único que buscan es llenarse los bolsillos de dinero. Y luego, “si te he visto… no me acuerdo”.

Si fuese tú, compañero, sellaría y cerraría cada uno de los nichos de esa sala, pues a quienes aguardas jamás descansarán rodeados de gloria.

¿Acaso William Wallace buscó la paz tras gritar libertad? Su cuerpo fue degollado y colgado sin sepultura por distintos rincones del Reino Unido.

El Che, por su parte, no tiene restos ni enclave donde adorarle. Sólo permanece vivo el afán de muchos por arrebatarle el mérito que consiguió en su lucha. Poco le interesó el sitio donde descansaría -para siempre- cuando cargó su fusil camino de Bolivia.

Milicianos anónimos que comparten fosas comunes, abuelos que no aceptaban ser dominados por un sistema dictatorial.
Proscritos del 68, los cuales afirmaban que bajo los adoquines encontraríamos arena de playa. Poetas y escritores que pasaron entre rejas los últimos días de su vida, sin musa a la que evocar ni inspiración que explotar.

Por ello, precisamente, son definidos con el nombre de héroe. No buscan la eternidad, sino actuar conforme a su conciencia, recibiendo a cambio el orgullo de poder dormir sin desazón cuando cae la noche.

Entretanto y mientras llegan, pues seguro que vendrán, nos queda tu palabra, mi pluma y su grito para combatir a los gringos, la injusticia y la opresión.

Tu palabra, mi pluma y su grito… que no es poco compañero.

lunes, 19 de abril de 2010

Tragando saliva

Cuenta mi amigo Pablo que él solamente quería escuchar la palabra de Dios, su Dios. Era su única intención. Me lo dijo más cansado que indignado. Comentaba que en su templo se habla poco de la Biblia y mucho de política, que a veces parece que es Rajoy -en vez de un cura- quien lleva a cabo la misa.

Me insistía y repetía que a la Iglesia iba exclusivamente a rezar, pues para hablar del aborto y los homosexuales ya están las tertulias de los bares.

Lo dijo él, Pablo. Un joven con fe verdadera, uno de los pocos chavales que aún no ha renunciado a sus creencias por culpa de la patanería e incompetencia de quienes son dirigidos desde el Vaticano. Un creyente de verdad, de los pies a la cabeza.

Le achacaba el sacerdote la ausencia de “cristianos auténticos”. De los que se dan golpes en el pecho, de los que comulgan los domingos y andan jodiendo al prójimo el resto de la semana. De los que gustan al clero.

Curioso –pensé- que le recriminen esto a mi colega. Un tío que sería capaz de colarse en el seno del Partido Comunista recitando a gritos cada uno de los versos que componen el Ave María. Pero no lo hace, pues con sus ideas no pretende molestar a nadie.

Aunque te duela, Pablito, la rancia jerarquía eclesiástica sigue jodiendo como lo ha hecho a lo largo de la historia. Te hablo de jerarquía, amigo, ya que en esa familia existen ejemplos de verdadero humanismo. Y sería muy injusto introducir a todos en el mismo saco.

Pero algo falla. Es intolerable que personas como el cardenal Tarcisio Bertone tenga la desfachatez de relacionar la pederastia con la homosexualidad, descartando dicho vínculo del celibato. Nadie le enseñó a esta obsoleta autoridad que en ocasiones lo más digno es pedir disculpas y tragar saliva.

Saliva que han tenido que tragar durante décadas los homosexuales de este país, acusados por vagos y maleantes. Condenados por amar, el sentimiento más puro que promulgó y extendió Jesús durante su vida.

Saliva que también traga cualquier mujer –independiente de la edad- cuando toma la decisión de abortar, siendo juzgada por personas que observan el acto desde fuera. Cómo si fuese poco el dolor y remordimiento que sienten tras su determinación.

Saliva de los campesinos que aportaban el diezmo, de los herejes, de los niños que perdieron la infancia asfixiado por el olor a sotana. Saliva del pueblo chileno, argentino, español o dominicano, que miraban y acataban la unión entre milicia y religión.

Saliva que, incluso, tragará el de Nazaret cuando observa que tras predicar austeridad y solidaridad lo sacan -en plena crisis- rodeado de oro y lujos materiales. Mientras sus hermanos, aquellos por los que murió en la cruz, continúan viviendo en la miseria.

Saliva de los míos. De aquellos que no pudieron hacer el amor ni usar un condón por ser “inmoral”. De los que tuvieron que tragar como pronto tragará el Vaticano por su intolerancia pasada y actual, sufriendo por castigo el desconocimiento del placer que se siente cuando te despiertas junto a la persona que quieres.

La Iglesia de antaño o de ahora, en definitiva los mismos perros de siempre, salvo que portan distinto collar.

lunes, 15 de febrero de 2010

Recuerdos


Una vieja caja de cartón rompe por un instante la rutina de su vida. Monotonía ocupada por una familia, hipotecas, vivienda y un trabajo muy lejano a aquel sueño estúpido de cambiar el mundo a través de su pluma.

Entre el gabinete de comunicación, sus hijos y obligaciones como padre y esposo poco tiempo le queda para preguntarse si realmente es la persona que un día se prometió a si mismo que sería. Un soñador empedernido, sin ataduras ni miedos, que jamás vendería sus escritos a los intereses capitalistas. Un joven idealista que prometió no ser, entre cervezas y botellones con sus amigos y compañeros de facultad, el típico modelo estándar de una sociedad homogénea.

Aquella caja de cartón polvorienta remonta sus pensamientos a los que, sin duda, fueron los mejores años de su existencia. Periodo intenso, ocupado por noches alargadas hasta el día, cultura en los pasillos, las aulas y los bares. Deporte, amor y promesas de amistad eterna.

Con melancolía, sujeta entre sus manos una antigua postal de la Alhambra, un recuerdo – que valga la redundancia– le recuerda que nunca estuvo solo en el camino que eligió. Fotos con cordobeses, jiennenses, gaditanos, extremeños, canarios y sevillanos, que tienen de fondo cualquier rincón del barrio Santa Cruz, de la plaza del Salvador o la Cartuja.

Su mente se inunda de nostalgia, llegando a la conclusión de que las personas son más felices cuanto más sencillas sean, que no simples.

Sencillez que consiste en compartir piso, cuarto de baño, cocina e intimidad con tres personas más, riéndote, sin preocupación, de aquello a lo que llaman soledad. Descubrir que dormir acompañado en una cama pequeña es mucho más placentero que descansar en un lecho holgado, pues los abrazos que acompañan tu despertar sustituyen a las horas de sueño.

Apreciar la sensación tan dulce que se siente cuando sabes que tu único problema es aprobar una asignatura. Y burlarse –como me enseñó un amigo de la antigua capital del califato– de cualquier adversidad, pues estas son más llevaderas si las acompaña con una sonrisa.

Beber, leer, aprender, observar. Faltar a clase para tomarte un café. Tocar fondo tres veces por semana, saborear las derrotas, los éxitos y los fracasos. Apoyarte en el hombro de un hermano que tiempo atrás fue un desconocido. Sensaciones que tan sólo puedes experimentar en la alocada juventud.

El paréntesis de la monotonía se rompe cuando el reloj marca las seis. Hora de coger el coche e introducirse en un atasco para recoger a los niños. Con cariño, vuelve a introducir en la caja de forma desorganizada los apuntes garabateados, las fotos y postales, ya que aquellos años nunca fueron ordenados.

Una extraña sensación recorre su cuerpo. Aunque su rostro, finalmente, se decanta por una leve y boba sonrisa. “Al fin y al cabo”, piensa en voz alta, “yo puedo afirmar que la felicidad existe”, y que ésta puede encontrarse en cualquier esquina, aunque a veces estamos tan ciegos que pasa desapercibida entre nosotros.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Siameses


Recuerdo una escena de la película Los lunes al sol. Era un sencillo diálogo entre dos obreros –con alguna copa de más- a la salida del bar. Uno de ellos realizaba una metáfora para comparar, creo yo que era su intención, a la clase obrera. Dos hermanos siameses eran el símil. Ambos se encontraban cansados de aguantar a su acompañante las 24 horas del día. Por ello, optó por empujarlo, intentando de este modo desprenderse de su costado. Cuál fue su sorpresa al descubrir que cayendo su hermano, él caía también a su lado.
Mi pluma, quizás, sea repetitiva. Al igual que mi causa hace mucho que está perdida. Aún así, y por si algún día pierdo la ilusión y las ganas, quisiera hablarles una vez más de mi gente, de mi pueblo y de trabajadores que un día cortaron el puente. Me gustaría charlarles -si aún no se han cansado de escucharme- de mis siameses particulares, de gente con mono azul y humo en los pulmones.
Contar las ilusiones que se fueron junto a las promesas vacías de tantos políticos cobardes. Alcaldes y presidentes que sonríen a empresarios y multinacionales -auténticos dirigentes de este planeta- mientras le dan la espalda a todo aquel que no tiene para llegar a fin de mes. Comentar mis temores, mis ideas y, por qué no, mis vergüenzas. Y hablando precisamente de vergüenza, pues fue eso lo que sentí, saco el sentimiento que me transmitió la letra escrita el pasado jueves por Luis Rivero e interpretada por la comparsa Boludos.
No sé qué pretendía, lo desconozco, y evito con ello juzgarle, pero a mi parecer –y opino al igual que hizo él- en algún momento confundió el camino, o al menos no se informó adecuadamente.
En su pasodoble un parado le recriminaba a un ex trabajador de Delphi que a él sólo le queda la cola del INEM, que no realiza cursillos y además se ha quedado en la calle. Asimismo afirmaba que ellos tendrían la suerte de ser recolocados próximamente, dejando entrever la ausencia de motivos para quejarse por su situación, pues fueron muchos a la hora de cortar el puente Carranza.
Por un momento parecía que los antiguos currantes de la multinacional fuesen los culpables de que existiesen en la provincia gaditana más de 170.000 parados, ya que obvió mencionar al Gobierno, La Junta o la alcaldesa. Olvidó, o quizás ni se planteó, que los cursos se siguen haciendo porque no le han devuelto el trabajo que un día le robaron.
Ellos no mendigan, sólo piden lo suyo. Que la recolocación de la que habla se complica cuando hablamos de personas con 47 años, los cuales son jóvenes para jubilarse y viejos para ser contratados por otra empresa. Y que si otros fueron despedidos de su fábrica, sin indemnización ni esperanza, fue por culpa del mismo capitalismo aniquilador que dejó en la calle a los obreros de Puerto Real.
Cada cual no tiene su problema, todos tenemos el mismo. Si hay gente en peores condiciones es motivo más que suficiente para estar unidos y manifestarse cuantas veces sean necesarias. En lugar de orientar la rabia de la injusticia en otros parados a los que pusieron un parche con forma de cursillo. El calvario es el mismo, no hay que olvidarlo. Por ello Rivero, si empujas a tu hermano es muy probable que caigas junto a él y cuando los siameses estemos en el suelo ¿Quién va a levantarnos?

viernes, 15 de enero de 2010

La tienda de la esquina


Dice mi padre que ya no es rentable. Que no compensa levantarse a las siete de la mañana y llevarse todo el día luchando con clientes, seguro, La Junta y sus trabajadores -que son mis hermanos-.
Que a su edad, que no son pocos sesenta y largos, ya bien merece un descano. Y la verdad es: que no le falta razón.
Dice mi padre que ya no aguanta más, que está cansado. Que lleva currando desde chiquillo y ya no tiene más fuerza. Que si otras crisis pasaron de largo, esta –en cambio- vino para quedarse. Y la verdad es: que no le falta razón.
Dice mi padre que si no aprovecha ahora ¿cuándo lo va a hacer? Que tiene once nietos y una mujer que bien merecen su tiempo. Una señora que siempre estuvo a su lado, apoyándole sin pedir nada a cambio y que ahora le toca a él devolvérselo. La verdad, no le falta razón.
Dice mi padre que se jubila. Que cierra la tienda. Aquel taller de electricidad que abrió cuando yo ni había nacido y que le sirvió para criar a seis niños, pero que ahora –al parecer- poco compensa tenerla abierta. La verdad, no le falta razón.
Y ¿cómo va a faltarle? Si la tiene. Lleva más de cuarenta años cotizando y le va a quedar una pensión que supera por muy poco los 600 euros.
Un trabajo poco reconocido a alguien –mi padre- que emprendió un proyecto con escasos recursos.
Dice mi padre que él –por lo menos- tuvo la suerte de que le saliera bien. Que ha podido ahorrar durante todos estos años, pero otros -que también probaron suerte- no han tenido el mismo destino.
“¡Qué la cosa está fatal!”, dice mi padre, que si sigue al pie del cañón no es por él, sino por nosotros –sus hijos-, pero que en cuanto yo acabe la carrera, pega el cerrojazo. La verdad, no le falta razón.
Dice mi padre que quiere cumplir sus sueños, y que estos son “muy sencillitos”. Pasear con mi madre en verano por la playa, y luego tomar una tapita en cualquier bar. Que si luego ella quiere ir a ver a los chicos, pues que él le acompaña.
Dice mi padre que “ya está bien tantas preocupaciones”. Que no se le quita el dolor de la espalda y que cada vez está peor de la vista de tanto forzarla. Que este invierno ha hecho mucho frío y que no tiene ganas de andar todas las mañanas hasta la calle Sagasta. La verdad es que a mi padre, no le falta razón.
Y por mucha razón que tenga mi padre, y por más que repita lo que digo, aquel taller que hace esquina en Sagasta aún no ha cerrado ni un día. Supongo que esa fama inmerecida que tienen los gaditanos de flojos será porque a mi padre, desde luego, no lo han conocido.

jueves, 14 de enero de 2010

Hablemos de carnaval


En cualquier bar del barrio la viña, con una barra que emula el sonido de la caja suenan compases de carnaval. Se acerca el concurso, las reivindicaciones en forma de cante y los piropos a la ciudad más vieja de occidente.
Los lavaderos de las casas más añejas del casco histórico se convierten en improvisados locales de ensayo. La humedad es incapaz de vencer a la ilusión y las ganas de quince gargantas unidas por una misma pasión. Noches que se alargan hasta la madrugada, tiempo robado a las familias, lluvia, viento y temporal sufren los componentes de las agrupaciones para acudir cada jornada a la cita con su comparsa, chirigota, coro o cuarteto.
Nada importa, sólo preocupa que el sábado 15 –fecha inaugural del concurso del Gran Teatro Falla- todo esté perfectamente preparado.
Es febrero, junto a enero, el mes en el que el pueblo le vence la partida a los políticos, los cuales no tienen más remedio que escuchar –con más vergüenza que pena- lo que Cádiz quiere decirle.
La cita en el teatro de alargará hasta el viernes 12 febrero, convirtiéndose luego la calle en la verdadera protagonista de las fiestas. Pasodobles y risas que desembocan en cualquier callejón, estribillos y letras repetidas en cualquier plaza hasta convertirse en inmortales. En definitiva, la magia del carnaval, donde se disparan papelillos y serpentinas, siendo la rebeldía la mejor de sus armas.

El calendario con el orden de actuación en el concurso del COAC es el siguiente:

Viernes 15 De Enero

Coro - El Coliseo
Chirigota - Así Somos Yo (Los Esquisofrénicos)
Comparsa - En El País De Los Ciegos...
Cuarteto - Cuarteto Milenio
Chirigota - ¡¡¡¡Cuidao Que Voy!!!!
Descanso
Coro - Los Caperucitos Muy Enrollaos, El Cuento No Se Ha Acabao
Comparsa - La Mujer Luchadora
Chirigota - Los Míster
Comparsa - El Remolcador De Cádiz
Chirigota - Las Novias De Los Comparsistas Que Se La Dan De Artistas

Sábado 16 De Enero

Coro - Las Reinas Del Pópulo
Chirigota - Autoescuela "Echa El Freno Madaleno"
Comparsa - De Par En Par
Chirigota - Los Ositos De Peluche (Chirigota Mimosa Gaditana)
Comparsa - Los Caballeros De La Piera Reonda
Descanso
Chirigota - Los Mac Payasos Del Carnaval
Comparsa - El Sueño De Febrero
Chirigota - Los Pre-Paraos
Comparsa - Las Conciencias Del Carnaval
Chirigota - Los Agujita De Oro
Domingo 17 De Enero
Coro - La Pesadilla
Chirigota - Santa María Pura
Comparsa - Cuento Chino
Cuarteto - ¿Qué Hacemos Con El Pavo?
Chirigota - Los Emires Por Donde Se Mire
Descanso
Comparsa - Los Rompecorazones
Chirigota - Las Supernonys
Comparsa - Los Malaventurados
Chirigota - Pues Ahora, Los Reberde Por Cojones
Comparsa - Los Salvapatrias

Lunes 18 De Enero

Coro - Maracaná
Chirigota - Con Un Par
Comparsa - Las Treinta Monedas
Chirigota - A 4572 Km De Casa, Una Chirigota Ilegal
Comparsa - Las Noches De Bohemia
Descanso
Coro - Las Pioneras
Chirigota - Los Que Siempre Te Dan La Espalda
Comparsa - Los Fabulosos
Chirigota - Suicidio Por Desempleo
Comparsa - Del Corazón De La Tierra

Martes 19 De Enero

Coro - El Cofre Del Tesoro
Chirigota - Los Que Salieron Del Teatro Romano
Comparsa - El Niño Que Llevas Dentro
Cuarteto - Los Chorizos Colgaos
Chirigota - El Escuadrón De Los Jartibles
Descanso
Chirigota - Fiesta Fin De Curso-Escuela Infantil "La Rana Manca"
Comparsa - Las Damas De La Noche
Chirigota - Una Chirigota De Interés
Comparsa - Serenata
Chirigota - Los Malpensaos

Miércoles 20 De Enero

Coro - Mirando Por Cádiz
Chirigota - Los Que Son Felices, Sin Comer Perdices
Comparsa - La Rebelión De Los Necios
Chirigota - Los Famosos
Comparsa - Si No Existiera El Dinero
Descanso
Chirigota - Los Figuras
Comparsa - Los Entusiastas
Chirigota - Los Que Quedaron De Aragón
Comparsa - La Libertad Dormida
Chirigota - Los Del Tres Por Cuarto (Buena Táctica Pa Un Partidito)

Jueves 21 De Enero

Coro - Un Coro De Lunares
Chirigota - Si Me Ves Correr Trate De Seguir Mi Ritmo
Comparsa - Menudos Bibliotecarios
Cuarteto - Los Cuartetos También Lloran
Chirigota - Los Empapaos
Descanso
Comparsa - Volar Y Soñar
Chirigota - El Batallón Del Neoclor
Comparsa - La Clave
Chirigota - Se Buscan Donantes
Comparsa - Los Tracatrá

Viernes 22 De Enero

Coro - El Chivatazo
Chirigota - Ni La "O" Con Un Canuto
Comparsa - La Favela Gaditana
Chirigota - Los Agropecuarios Antibiótico Mojoso De La Pipirigaña
Comparsa - Los Santos
Descanso
Chirigota - Los De San Juan
Comparsa - Don Carnal
Chirigota - Sosación De Dirertores (Los Artistas También Fuimos Comparsistas)
Comparsa - Los Pérez
Chirigota - Los Telecoñazos

Sábado 23 De Enero

Coro - La Academia
Chirigota - Los Que Mueren Por Febrari
Comparsa - Los Fenómenos
Cuarteto - Cochino El Último
Chirigota - La Secta De Los Pelapapas
Descanso
Comparsa - De Pura Esencia
Chirigota - Los Viejos De Zaragoza
Comparsa - Malos Tiempos
Chirigota - Los Caracartón
Comparsa - Las Lenguas De Abaddon - RETIRADA

Domingo 24 De Enero

Coro - El Batallón De La Libertad
Chirigota - Los Iniesta De Frankfurt
Comparsa - Divas
Chirigota - Los Fuera De Sitio
Comparsa - Boludos
Descanso
Chirigota - Las Niñeras Mágicas Gaditanas
Comparsa - La Diosa Fortuna
Chirigota - El Submarino Amarillo
Comparsa - Los De La Tierra Santa
Chirigota - Ojú Qué Cabeza Tengo

Lunes 25 De Enero

Coro - Seguimos Dando La Vara
Chirigota - Los Que Vienen A Tirar Del Carro - (Santoña - Cantabria)
Comparsa - Lola La Piconera
Cuarteto - Los Vaqueros De Springfield
Chirigota - Los Parapapá
Descanso
Comparsa - Los Bulería
Chirigota - Los Auténticos Trasnochadores
Comparsa - Jandeños
Chirigota - Vetalengua, 112... ¿Quién Dijo Crisis?
Comparsa - Los Matarile

Martes 26 De Enero

Coro - El Patio De Mi Casa
Chirigota - Los Que Bailaron Un Año E Hicieron Olvidar A Los De Antaño
Comparsa - El Ejército De Cai
Chirigota - Los Yogures Griegos
Comparsa - Volver A Empezar
Descanso
Chirigota - El Niño Enfadao (Hemos Cambiao El Nombre)
Comparsa - Los Cupletet
Chirigota - La Pasma (Polizia Autonómica Andaluza)
Comparsa - Kurare
Chirigota - Estamos En El Aire

Miércoles 27 De Enero

Coro - Los Muertos Del Coro
Chirigota - Los Tontotienda
Comparsa - Entre Las Flores
Cuarteto - En Cai Hay Que Morir
Chirigota - Los Falsos
Descanso
Comparsa - El Noticiero
Chirigota - Los Que Se Mueren Por El Día 10
Comparsa - Calles De Harlem
Chirigota - Los Quinquis De Los 80
Comparsa - La Crem De La Crem

Jueves 28 De Enero

Coro - Los Tangueros
Chirigota - Los Naturales (Como Mi Mare Me Parió)
Comparsa - El Sol
Chirigota - Las María Dorada
Comparsa - La Caja De Pandora
Descanso
Chirigota - Los De La Isla De León, Una Especie En Extinción
Comparsa - Los Hombres Del Tiempo
Chirigota - Los Galácticos
Comparsa - Palabritas
Chirigota - Los Que Sufren Por Gusto

Viernes 29 De Enero

Coro - El Duende Del Corralón
Chirigota - La Gorda Me Da De Comer
Comparsa - Los Siembravientos
Cuarteto - La Alegría
Chirigota - Los Que Van Por Derecho
Descanso
Comparsa - Los Quitapenas
Chirigota - Los Que Aprobaron En Septiembre
Comparsa - Porque Digo La Verdad
Chirigota - El Candidato (Y Sus Concejales)
Comparsa - De Estraperlo

Sábado 30 De Enero

Coro - Cantinero De Cuba
Chirigota - Los Meones
Comparsa - Medio Siglo
Chirigota - Derroteitors
Comparsa - El G-15
Descanso
Comparsa - Los Que Viven Del Truco
Chirigota - Los Que No Se Enteran
Comparsa - La Consulta Del Doctor Nolotil
Chirigota - Los Ministros
Comparsa - Diario De Abordo